NO TODO ES LEYES
La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios.
Dejar a un país pacificado con una economía estable, solo sirvió para tener gobiernos que actuaron activando el piloto automático mientras ellos se dedicaban a estirar la banda presidencial en viajes, enunciando floridos discursos salpicados por una democracia que para nada sirvió a los peruanos, por el contrario a un gran sector los sumergió en la indiferencia e ingratitud, enriqueciendo a otros a costa del abuso hacia ese pueblo quien siempre busco en la democracia protección y bienestar.
Fácil es comprobar la ineficiencia del gobierno humalista, desfile de personajes en el gabinete presidencial, una familia presidencial siguiendo el ejemplo del gobierno toledista, metiendo la pata en todas las direcciones siendo el manjar delicioso de los medios de comunicación para dar al pueblo lo que le gusta o lo que les genera más publicidad.
Pero Ollanta no ha tenido la suerte de sus antecesores, Toledo nos hizo los cholitos toda su gestión con la miniserie "zarai busca a su padre", entre esa historia, las altanerías de su mujer, sus aventuras con lady bardales y los traspiés de su familia, consiguió la distracción de los peruanos, mientras hacía contratos muy convenientes para sus fines pero perjudicando al país.
Alan García nuevamente en el poder luego de mandarnos a la bancarrota se cuido de controlar el apetito voraz de sus partidarios para no vaciar los fondos , en todo caso el robo fue más asolapado, no obstante fiel a su estilo nos dejo una cosecha de conflictos sociales creados por su indiferencia .
Ollanta no puede seguir justificando este nefasto gobierno a sus anteriores gestores presidenciales, la verdad es que a estas alturas poco le interesa el porvenir del país, más bien tanto él como a todos sus partidarios e incluyendo a su esposa Nadine, lo que les preocupa es sobrevivir a este periodo de gobierno, gozar de los privilegios de su cargo, e ir preparando el terreno para las próximas elecciones.
Ante este panorama solo podemos vislumbrar un sector de la población que crece económicamente, mientras otro se estanca o va en decadencia, un sector que siempre estará en medio de los grandes conflictos, entre luchas ideológicas, entre el abuso y explotación.
Muchos abogan defendiendo la naturaleza de nuestro congreso como símbolo de la democracia, como ente protector del pueblo, sin embargo pese a todo el gasto presupuestal que genera, no es capaz de cumplir con su función más primordial, velar por los intereses de la nación.
En los últimos meses solo hemos podido notar el incesante trabajo de creatividad por fabricar leyes, por figurar en determinados asuntos que le generen protagonismo, por criticar o por denunciar, la competitividad parece estar reflejada en la cantidad de proyectos leyes , aun sabiendo que existen suficientes para una buena gestión.
Leyes que redundan, propuestas con intereses personalizados, son solo un detalle de la labor ineficiente de nuestro congreso, mientras tanto el país sigue sumergido en un sinnúmero de problemas que para muchos congresistas no son de interés.
Tenemos leyes que no se cumplen, autoridades que no cumplen cabalmente sus funciones, los problemas del país no solo son el vrae, los conflictos mineros o el descontento de uno que otro sector.
Las huelgas son un termómetro de la mala administración de nuestros recursos, podemos ver estas demostraciones de insatisfacción de los trabajadores formales, tratándose del sector informal o de aquellas medianas empresas dejadas al olvido y desinterés del estado, la explotación es mayor, aquí ningún congresista ha querido inmiscuirse ya sea porque no le genera figuretismo o porque aun existen intereses que cuidar entre ellos.
Esta es la democracia que va perdiendo su valor , leyes y mas leyes tiradas en el baúl de la inoperancia, generando descontento y desconfianza, no tratemos en deslindar responsabilidades, el surgimiento de la subversión, la propagación del narcotráfico, así como la creación de nuevas alternativas de gobierno , tienen una razón de ser.
Valdría recordar que las grandes revoluciones sociales se generaron cuando el sistema impuesto dejo de funcionar y los políticos de negaron a tomar conciencia, ni deslindarse de sus beneficios, al final el pueblo tuvo una sola palabra, revolución.
Aunque para muchos es difícil concebir o aceptar una realidad ya sea por resentimientos personales o por nuestra manera de pensar u opinar, es hidalgo reconocer que en 1990 existían muchos escépticos a la democracia, debido a los desastrosos gobiernos que tuvimos , sin embargo fue la persona de Alberto Fujimori quien devolvió un matiz de confianza en nuestra resquebrajada democracia, aun en contra de altibajos o errores que pudieron cometerse como lo es en toda gestión , el peso de un gobierno que nos dio estabilidad no puede ser menospreciado, porque en realidad hizo lo que tenía que hacerse, en el momento cuando más lo necesitábamos, en un solo gobierno ,un solo partido consiguió enrumbar nuestro destino y evitar mayor derramamiento de sangre, esto es algo que ningún resentimiento ideológico, afectaciones personales o intereses económicos, debería cegarnos ante lo evidente.
Por el bien de nuestra democracia esperemos la funcionabilidad de nuestro sistema, cuando podamos hacer cumplir fielmente la leyes existentes, esto solo será posible cuando aquellos que decidieron velar por la nación hagan lo correcto, porque no hay peor delito que el lucrar con las esperanzas de un pueblo.
Sofía F.
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